Reinterpretación de la figura de Frida Kahlo como icono feminista

Fuente: Wikimedia Commons

Noelia Mujica García

¿Por qué decimos que Frida Kahlo es uno de los símbolos del feminismo? ¿Realmente es una referencia para la fuerza, la independencia y la fortaleza de las mujeres?

Frida Kahlo, artista mexicana del siglo XX, sufrió un accidente cuando tenía 19 años. Este accidente marcará su vida y obra para siempre. También se la conoce por ser una mujer que rompió con los estereotipos preestablecidos por el constructo social: decidió dejarse vello en la cara para naturalizarlo en la sociedad. De esta forma, Kahlo pretendía deconstruir la figura impuesta de mujer idealizada.

Pero, ¿qué podemos decir de la personalidad de Frida Kahlo a partir de su repertorio artístico? La artista tenía cierta dependencia emocional debido a los traumas que había experimentado a lo largo de su vida. Su obra no se puede separar de su vida personal porque, si lo intentásemos, no llegaríamos a comprenderla. Un accidente, un desengaño amoroso, experiencias familiares traumáticas y un constante interés reivindicativo de los nacionalismos mexicanos se plasman en sus obras como reflejo absoluto de sus emociones y sus vivencias.

Quizás intentar desmitificar la figura de Kahlo como feminista es algo arriesgado, pero su imagen, sobre todo a partir de los años 90, se ha convertido en una reivindicación de la mujer feminista. Quien conoce su obra, solo encuentra incoherencias argumentales entre lo que se cree que es y lo que realmente fue.

En 1932, Diego Rivera, marido de Frida, se encontraba en Detroit realizando su famoso Mural de la Industria de Detroit. Son unos frescos para el Instituto de Artes de Detroit que representan la industria de Ford Motor Company. Al mismo tiempo, Frida se encontraba sola y dolorida abortando en un hospital. La artista mexicana realizó varias obras en las que deja clara la distancia entre Diego y ella, así como las distintas luchas que vivían.

Lo corroboramos analizando obras como Hospital Henry Ford (1932), en la que cuenta la experiencia de su aborto. Podemos ver a una mujer dolida que está traumatizada por la pérdida de su bebé y el constante reproche a Diego Rivera reflejado en la iconografía de la obra. Por un lado, vemos en la parte central a la artista llorando, con el pelo suelto y desnuda. Observamos el vientre aún inflamado, tumbada sobre una cama con inscripciones en la parte inferior en las que podemos leer ‘Henry Ford Hospital Detroit’ y la fecha del aborto ‘Julio de 1932’.

Imagen: Obra de Frida Kahlo Hospital Henry Ford, 1932

Por otra parte, vemos seis elementos rodeándola que se vinculan a ella a partir de hilos rojos que simbolizan las venas y hacen referencia a la consulta médica: un hueso pélvico, un esterilizador y un abdomen femenino. También observamos una flor, que identificamos como una orquídea violeta, un símbolo de sexualidad y sentimiento para la autora; un caracol, que simboliza la lentitud del aborto; y, finalmente, un feto con la cara del propio Diego Rivera dibujada.

Finalmente, en el horizonte, vemos una ciudad industrializada, símbolo del reproche a Diego por abandonarla en ese momento de dolor y necesidad por su hijo perdido. Esta obra nos enseña la realidad desde el punto de vista de Frida, la temática materna tratada desde una perspectiva conceptual mucho más dura, desde la soledad y el desamparo.

Esta obra, así como Autorretrato en la frontera entre México y EE. UU. (1932) o cuadros como Frida y el aborto (1932), en la que firma como Frida Rivera; y litografías como Frida y la cesárea (1931), son obras dedicadas al recuerdo de Diego Rivera, un desengaño que no superó, una dependencia emocional por el recuerdo de un marido que nunca estuvo, que no la apoyó en sus peores momentos.

Imagen: Obra de Frida Kahlo Frida y la cesárea, 1931

Estas obras giran en torno a la figura de Diego Rivera a partir de la iconografía. Por ello, decimos que la figura de Frida Kahlo como feminista, como mujer autosuficiente y fuerte se debilita si tenemos en cuenta estos acontecimientos.

Al margen de todas estas experiencias personales, hay que destacar la obra de Frida Kahlo como un repertorio artístico digno de ser conservado y recordado. Fue una mujer que destacó como artista en su contexto y que tuvo gran repercusión a posteriori. Tiene obras que transmiten una veracidad emocional implacable, en las que se muestra tal y como es, tal y como sufre, tal y como siente; muestra una mujer que rompió con algunos estereotipos “femeninos”; y a una mujer que reivindica los símbolos mexicanos como reflejo del orgullo por su país y el apoyo al pueblo originario como protesta por lo sufrido a raíz de las conquistas por parte del Imperio español y el Imperio portugués.

Frida llegó a relacionarse con grandes personajes como André Bretón, considerado padre del Surrealismo; o Trotsky, un revolucionario y político ruso que se exilió a México. Hoy en día sus obras se exponen en centros como el MoMA de Nueva York, en el Museum of Fine Arts de Boston, en el Museo de Arte Moderno de San Francisco y en el propio Museo Frida Kahlo, aunque hay múltiples obras de la artista que pertenecen a colecciones privadas.