San Baudelio de Berlanga: Capilla Sixtina del arte mozárabe

sanbaudelio_enelvertice Fuente: Getty Images
Exterior de la ermita de San Baudelio de Berlanga. Fuente propia

De la época medieval conservamos auténticas joyas artísticas en España. Entre todas ellas cabe mencionar la Ermita de San Baudelio de Berlanga, al suroeste de la provincia de Soria. No es de los monumentos más sonados, ni de aquellos que reciben numerosos turistas a lo largo del año, de hecho, observada desde fuera la ermita no tiene demasiadas singularidades. Se trata de un pequeño edificio de planta rectangular adosado a un ábside, también rectangular, situado en mitad de la estepa castellana a solo unos pocos kilómetros de Casillas de Berlanga.

La simplicidad es la gran protagonista de un edificio con dos únicos accesos: el principal, enmarcado en un arco de herradura, se sitúa en un lateral, mientras que la segunda puerta da acceso directo al coro de la tribuna. La sorpresa viene en el interior del templo, de la mano de las pinturas al fresco que cubren (o cubrían) todos los rincones y le otorgan el sobrenombre de “la Capilla Sixtina del arte mozárabe”.

El conjunto se construyó en el siglo XI posiblemente por artesanos mozárabes. La clave de su originalidad y mezcla de estilos reside en la zona en la que se erigió. A pocos kilómetros del río Duero, formaba parte del territorio conocido como “tierra de nadie” por las constantes batallas entre moros y cristianos que allí tenían lugar y alimentaban la inestabilidad de la zona. Precisamente, esta situación extraordinaria explica sus influencias cristianas y árabes.

Pilastra central San Baudelio de Berlanga. Fuente propia

Lo primero que llama la atención del visitante, una vez cruzado el umbral de la puerta, es la estructura interna. La bóveda de la sala principal está sujeta por ocho arcos de herradura que parten de una pilastra central, dando la impresión de estar bajo una gran palmera, elemento propio de las formas arquitectónicas de al-Ándalus. En la parte superior de la pilastra hay una pequeña cámara que hacía las veces de tesoro donde cobijar las reliquias o riquezas del templo.

A la derecha de la sala principal (situándonos desde la puerta) encontramos un espacio porticado que sostiene la tribuna del coro. Sus formas recuerdan a una pequeña mezquita, de ahí su sobrenombre de “mezquitilla”. En una esquina de este espacio se sitúa una cueva donde residieron los ermitaños que, seguramente, dieron origen a la congregación monástica. En el lado opuesto se alza, sobre cinco escalones, el ábside cuadrangular, coronado por una bóveda de cañón e iluminado por una pequeña ventana.

Las pinturas del interior son del siglo XII y suponen una mezcla de motivos y temáticas curioso. Elaboradas en su totalidad al temple sobre el yeso de las paredes, recubren todos los rincones de la ermita. Es posible encontrar escenas de cacerías, guerreros, animales; pero también motivos religiosos como las bodas de Caná, las tentaciones de Jesús o Caín y Abel. 

Detalle pintura interior San Baudelio de Berlanga. Fuente propia

En la actualidad, la ermita solo conserva algunas de sus pinturas originales. La gran mayoría de ellas fueron vendidas en 1922 a un marchante de arte, pero su traslado se paralizó por las protestas que provocó la controvertida transacción. En cualquier caso, un tribunal de justicia español terminó por avalarla en 1925 y las 23 pinturas vendidas fueron repartidas por varios museos de Estados Unidos (Museo de Cincinnati, sección de claustros del Museo Metropolitano de Nueva York, Museo de Arte de Indianápolis y Museo de Bellas Artes de Boston)

En 1957 el gobierno español consiguió, sin embargo, intercambiar algunas de estas pinturas por el ábside de una iglesia románica segoviana. Desde entonces, los frescos recuperados permanecen expuestos en el Museo del Prado (Madrid).

Cacería del ciervo

Pintura mural «Cacería del ciervo», San Baudelio de Berlanga. Fuente: Museo del Prado

Esta pintura, expuesta en el Museo del Prado y aún posible de percibir en las paredes de la ermita, representa a un cazador lanzando una segunda flecha contra un ciervo, ya herido. De temática pagana, según algunos expertos podría interpretarse como una alusión a los malos deseos.

Respecto al autor o autores de las pinturas se tienen importantes dudas, de hecho, figuran como anónimas. En un principio se pensó que se elaboraron en periodos diferentes, debido a las variaciones temáticas y formales de las mismas. Sin embargo, tras la comparación de las pinturas de la ermita soriana con otras similares (españolas, francesas e italianas) se juzgaron coetáneas y elaboradas, seguramente, por dos talleres del mismo círculo.

Recreación virutal de las pinturas de San Baudelio de Berlanga