Septiembre: el verdadero año nuevo

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Wake me up when september ends

Septiembre es poner los pies en el suelo, aterrizar en la Tierra y comenzar de nuevo (con más o menos fuerza) un nuevo capítulo. Se vuelve un momento de cambios porque el parón real en el año de muchos y muchas es el verano. A pesar de que el calendario gregoriano establezca el comienzo de año en enero, el curso escolar, que marca nuestras vidas durante prácticamente un cuarto de siglo, empieza en septiembre. Y eso no hay fiesta de Nochevieja que pueda cambiarlo, por buena que sea.

Si septiembre fuese un día de la semana, inevitablemente sería un lunes. Septiembre es todo lo que tememos, pero a la vez todo lo que hace que la rutina vuelva, se instale en nuestras vidas y nos devuelva algo del sosiego y la organización que el bendito verano nos arrebató. Septiembre es una mezcla de sentimientos. Es despedidas y reencuentros. Es depresión postvacacional.

Frente al verano que es esa canción que te levanta a bailar y esa pausa que haces en el camino para tomar aire, septiembre trae estabilidad y eso también tiene algo especial, algo que incluso llegamos a añorar cuando no lo tenemos.

Septiembre es como si volvieras a casa por Navidad, pero esta vez oliendo a libro nuevo, café recién hecho y escuchando el ruido de los niños que entran corriendo al colegio. Está en las canciones, las películas, los libros y las historias que nos contaban nuestros abuelos.

En septiembre te encuentras sin necesidad de buscar…

Septiembre es volver a empezar.

Queramos o no este noveno mes del año; que inaugura el otoño y precede el desnudo de los árboles, que enfría las temperaturas pero nos permite aún tener buenos días de sol y playa; es el verdadero comienzo del año. Así, si seguimos la tradición, quizá iniciarlo con el pie derecho nos traiga algo de suerte.