Absentismo escolar: una constante en España 

Elaboración propia

Irene Mira

La pandemia ha acrecentado algunos de los problemas que en España creíamos superados. Uno de ellos es el absentismo escolar. La crisis sanitaria ha provocado un aumento del 10% en los casos de absentismo en colegios e institutos.   

El absentismo escolar se puede definir como la falta injustificada de asistencia a clase de manera reiterada por parte del alumnado. De esta manera, estamos ante un problema que tiene consecuencias inmediatas en el aprendizaje del alumno ya que supone un retraso en su adquisición de conocimientos. Al ser estas faltas constantes y reiteradas, tiene como consecuencia directa el fracaso escolar, la incultura, el analfabetismo y el abandono prematuro de la enseñanza. Y es en este momento en el que toda esta situación se convierte en un problema social. 

Datos en España

Como se ha mencionado la pandemia ha propiciado un aumento de estas faltas por parte del alumnado en institutos y colegios. En la mayoría de los casos ésto ha sido provocado por el temor de los padres hacia la situación excepcional que estamos viviendo. 

Sin embargo, no podemos olvidar como España siempre ha ido muy por detrás en comparación con la media europea. Según los datos de la La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE 2017), el 22.5% de la población tiene una titulación de segunda etapa de Educación Secundaria, mientras  que  la media de la OCDE alcanza el 44.2% de la población y el 46.4% en la Unión Europea  (UE22).

En el Informe de la Comisión Europea (2014) sobre Lucha contra el abandono temprano  de  la educación y la formación en Europa: estrategias, políticas y medidas, recoge que  España es uno de los países de la Unión Europea con peores cifras en cuanto a absentismo escolar. El porcentaje de los que nunca faltan a clase es del 70%, muy por debajo de la media internacional, que es de un 85%.

El foco principal son los padres. La compañía influye, y más en edades preadolescentes, pero es que el absentismo no se da exclusivamente en la adolescencia

Esther Serrano, Graduada en Trabajo Social.

En base a estos porcentajes y al análisis de la incidencia en la escolarización es en lo que se sustentan todos los Programas de Intervención. Además, según los expertos, podemos distinguir tres tipos de absentismo relacionados con el grado de ausencias:

  • A. Absentismo elevado: ausencia del centro escolar superior a un 50% de los días lectivos. 
  • B. Absentismo medio: entre un 25% y un 50%. 
  • C. Absentismo bajo: por debajo del 25 %

Causas del Absentismo

Encontramos diferentes y diversas causas que provocan en los niños y niñas estas faltas reiteradas, entre ellas:

  • Familiares: Destacamos como es una causa decisiva la situación familiar difícil (familias numerosas, familias monoparentales, familias en situación desestructurada…) en los que intervienen modelos que no refuerzan el valor de la educación formal. Coincide una escasa o nula valoración de la institución escolar por parte de la familia (reflejada en la falta de participación en ella y el apoyo e interés escasos hacia materias y logros escolares). En el caso de las minorías étnicas se produce, como tendencia arraigada en un porcentaje de familias, la escasa valoración que supone de riqueza cultural el contacto con otros grupos étnicos.
  • Sociales: De forma sintética podríamos apuntar como más acentuadas la presencia de modelos absentistas en el entorno, sobre todo en la adolescencia y relacionados con los bajos niveles académicos. Los factores sociales se asientan también en una falta de referentes académicos con éxito en la familia o entorno próximo. Destaca, de igual modo, la ausencia de recursos y estimulación para el estudio. Ante estos elementos, el alumnado absentista precisa de refuerzos escolares, sociales y culturales inmediatos. 
  • Educativas: Como elemento más importante que desemboca en el absentismo es la escolarización tardía, así como la insuficiencia en ocasiones de recursos organizativos, humanos y materiales.

Por otro lado se da, fundamentalmente en la etapa de Secundaria, una desmotivación hacia el contexto escolar. En muchos casos esto va unido a un desfase curricular importante lo que a la larga desemboca en un rechazo absoluto al centro educativo que, por otro lado, percibe como ajeno a sus intereses actuales

Cuando hablamos de absentismo es muy fácil caer en los clichés típicos. El perfil tipo de este tipo de alumnado absentista es; mayoritariamente de origen inmigrante,  alumnos o alumnas que pasan gran parte de la jornada solos en casa… 

Sin embargo, nos confirma una graduada en trabajo social que el primer error que cometemos es asociar absentismo escolar a adolescentes rebeldes que se dedican a hacer novillos, que tienen comportamientos agresivos en clase o no quieren estudiar. Es algo mucho más complejo que eso. “El foco principal son los padres. La compañía influye, y más en edades preadolescentes, pero es que el absentismo no se da exclusivamente en la adolescencia, está en niños pequeños que no van a clase no porque no quieran, sino por su círculo familiar. Hay una cantidad enorme de padres sobreprotectores que no quieren que sus hijos sufran lo que ellos sufrieron en su infancia. Hay un miedo inculcado al rechazo por los demás niños e incluso hacia los profesores por motivos de raza, color, o simplemente dificultades que sus hijos e hijas pueden mostrar a la hora del aprendizaje. Y eso es lo que causa un porcentaje más elevado de absentismo escolar que los propios adolescentes en el instituto”. 

Otros factores de aumento del absentismo

La pandemia, el confinamiento y la brecha digital han afectado de forma importante al alumnado absentista, al que se ha sumado un nuevo perfil: el alumnado teleabsentista. 

Durante el confinamiento se produjeron 2.099 casos de teleabsentismo y desconexión, de los que 1.128 fueron por dificultades de acceso a internet y no participación en actividades que enviaban desde el centro escolar. 

El nuevo término de teleabsentista se da cuando en la etapa de escolarización obligatoria sea a distancia o telemáticamente por situaciones excepcionales y se detecta a un alumno/a que lleve una semana sin responder a la formación sin causa justificada.

Con la pandemia ha surgido «una nueva necesidad al tener que realizar un seguimiento, en una nueva situación, del alumnado que en circunstancias normales acude a clase pero una vez allí no participa en la dinámica de la misma». A raíz de la declaración del estado de alarma, y ante la obligación de presentar de forma virtual las tareas que iban reclamando sus tutores, “nos hemos encontrado que mucho alumnado no era capaz de seguir el ritmo o simplemente se negaba a enviar las tareas”, afirma una docente. Los programas que luchan contra el absentismo, así como los propios colegios e institutos han tenido que actuar, intervenir y hacer unos esfuerzos enormes con los 1.596 casos de absentismo provocados por la brecha digital. 

El panorama actual, debido a la situación que estamos viviendo, va cambiando, empeorando y modificándose poco a poco en relación a este tema. Sin embargo, no podemos obviar que el absentismo escolar en España ha sido una constante. “Es un problema muy complejo, pero la solución puede estar en cambiar el enfoque, ampliar el rango de edades, no cerrar perfiles y aumentar la ayuda en menores”, concluye una trabajadora social especializada en absentismo escolar.