Si tu vecino te alaba y felicita, en algo te necesita

Decía el refrán “antes que tomes casa en que morar, mira la vecindad”… Y es que en España nuestro vecino no es solo la persona que habita con otros en un mismo pueblo, barrio, casa o habitación independiente. La vecindad es tan importante para nosotros que tenemos un día dedicado para ellos: el Día Mundial del buen vecino. Pero… ¿Qué es para los españoles un buen vecino?

Si hacemos un recorrido histórico por el término vecino, nos damos cuenta de su gran valor e historia. En tiempos coloniales, vecino era un título nobiliario que permitía al individuo opinar en las juntas de gobierno. Durante el Antiguo Régimen en España, este concepto hacia referencia a una unidad de población para realizar censos por motivos fiscales, los denominados Vecindarios. Cada vecino era una unidad familiar, contabilizando en ésta al cabeza de familia, cónyuge, hijos, parientes, esclavos, etc. 

El significado de la palabra ha ido adoptando diferentes matices a lo largo de la historia de nuestro país, dependiendo del espacio y tiempo. Con la llegada de la gentrificación de las ciudades, el concepto y el imaginario de vecindad se ha ido modificando. No es lo mismo pensar en un vecino que habita en una gran urbe, que en un vecino de una zona rural, dónde se sigue manteniendo un significado más “tradicional”. 

Dos vecinas de una gran ciudad como Madrid, coinciden en que el valor principal de cualquier vecino es la educación. Amanda, una joven de la zona sur, añade la importancia de ser consciente de vivir en un bloque de edificios en una ciudad: “Cada acción que hagas dentro de tu casa y fuera, repercute en los demás”. Otra vecina de la joven, Andrea, cuando le preguntamos por sus vecinos habla de “pequeños favores”, aunque asegura que la relación con ellos es distante: “Algunos no te saludan, no te miran o te cierran la puerta en la cara”. 

Si nos vamos a la zona rural de España, nuestro vecino se define con otras palabras. En Argamasilla del Alba, un pueblecito de Castilla-La Mancha, Josefina cuenta que un buen vecino es parecido a un hermano porque te ayuda cuando lo necesitas. Las calles manchegas acogen reuniones de vecinos. Además, Josefina nota una gran diferencia entre los vecinos de la zona rural y la ciudad: “En una ciudad la relación con los vecinos es de una mezcla de cordialidad y frialdad. Saludas porque todavía la educación no la hemos perdido. Aunque hay algunos que parece que sí”. Por eso, si Josefina hace rosquillos, los reparte por toda su calle, y si su vecina recoge pimientos, se los da a Josefina. “Al final todos somos una especie de gran familia”, cuenta.

Sin embargo, una de las características comunes y positivas, tanto en las zonas rurales como en las grandes ciudades, es la empatía, la educación y la confianza para dejar las llaves de tu casa al vecino -una práctica muy extendida en ambas zonas-. Vivir en una vecindad supone vivir en una compañía constante de la que hay que ser conscientes. Y como mencionan nuestros entrevistados, todo el mundo quiere un vecino que le ayude cuando lo necesita. ¿Eres tú uno de ellos?

Después de leer este artículo esperamos que vuestro significado de vecindad haya cambiado. Ahora solo queda una cosa. Ve, abre la puerta y llama a tu vecino, dile que le quieres, pero cuidado que si tu vecino te alaba y felicita…en algo te necesita. Anda, sé un buen vecino, al menos por un día. 

Irene Mira y Rocío Cruz