Lee Krasner y el Expresionismo Abstracto

Fuente: WomenNOW

En la segunda mitad del siglo XX se dan una serie de acontecimientos que marcaron significativamente las vertientes artísticas posteriores. Hay que remontarse al contexto de la Segunda Guerra Mundial para comprender las problemáticas estéticas (estética entendida como la disciplina filosófica que estudia las condiciones de lo bello en el arte y la naturaleza) y las manifestaciones artísticas que componen el panorama actual.

El centro artístico hasta la primera mitad del siglo XX se había desarrollado en ámbito europeo, países como Francia, Italia o Alemania triunfaron con las distintas vanguardias artísticas. Una de las consecuencias de esta guerra es la vehemencia por la difusión artística, sobre todo en Norteamérica. En esta zona, el concepto de mercado de arte cambia. Comienza a predominar un mercado privado vinculado a las galerías artísticas.

El cambio de centro artístico pretendía desvincular el mensaje político e ideológico que pudieran tener algunas de esas tendencias vanguardistas europeas. Se reivindicaba un arte puramente formal, pero no se dio en todos los autores ni en todas las manifestaciones artísticas.

En este contexto, una de las primeras tendencias más importantes fue el Expresionismo Abstracto, un movimiento pictórico enmarcado dentro de las tendencias matéricas. Esta corriente está caracterizada por la preferencia de grandes formatos de lienzo, la técnica del óleo y la ausencia de la figuración, aunque habrá excepciones como Willem de Kooning y su serie Mujeres.

Otra de las características más importantes de los expresionistas abstractos son el all over, entendido como la cobertura total del lienzo; el action painting o “pintura gestual”, una técnica pictórica que reivindica a partir de los colores y del propio lienzo la parte más energética de la pincelada, marcada por movimientos automáticos, veloces y viscerales del artista; y el color field painting o “campos de color”, grandes manchas de color en el lienzo como las que podemos ver en los cuadros de Rothko.

Dentro de esta tendencia artística, destaca Lena Krasner, mayormente conocida como Lee Krasner, una artista estadounidense cuya obra se empezó a reivindicar con mayor interés en las últimas décadas. Lee Krasner trabajó durante 50 años en una gran diversidad de formatos: retratos, collage, assemblage, dibujos cubistas, pintura abstracta… Sin embargo, se la conoce sobre todo por ser una de las mujeres pioneras del Expresionismo Abstracto.

En el 2020, el Guggenheim de Bilbao organizó la exposición «Color vivo» en honor a la pintora. Según la descripción oficial de la exposición, esta “supone una mirada completa a cinco décadas de trabajo de esta artista estadounidense”.

La artista se formó en varios centros artísticos como Women’s Art School y en la National Academy of Design y se interesó por las nuevas producciones artísticas del momento: visita galerías y museos que le hacen conocer la obra anterior y la que se está gestando. Poco a poco se introduce en el mundo artístico y conoce a importantes y reconocidos artistas como Hans Hoffman quien le muestra lo más destacado de las Vanguardias europeas.  

Esta formación y estos conocimientos la llevaron a encaminar un estilo propio que no se centraba, como se ha adelantado antes, en un solo estilo. Todo esto fue lo que la diferenció y la hizo destacar entre los demás artistas de su época.

A partir de los años cuarenta, cuando conoce a Jackson Pollock, se centró en él y su obra hasta que poco después de la muerte del artista y pareja de Krasner, en la década de los ochenta, vuelve a centrarse en su propia producción. Hablamos de tres tendencias importantes en su obra: color field painting, pintura caligráfica y la puramente expresionista abstracta.

Vemos obras como la de 1949, Sin título, en la que hace una pintura que se puede incluir en la vertiente caligráfica. El lienzo aparece pintado en su totalidad con una serie de signos que no buscan un sentido particular, aunque se vinculan con símbolos arcaicos.

Shellflower de 1947 es una de sus primeras obras en las que usa el color para completar el lienzo y deja de lado la paleta neutra y el contenido caligráfico, para centrarse en una variada gama cromática de manchas de colores vivos y superpuestos.

Entre 1947 y 1950, hace Night Light, una obra que pertenece a la serie “Little Image”. En el cuadro se aprecian esos jeroglíficos, letras y otros símbolos bajo capas y capas de pintura que cubren todo el lienzo. Lo que destaca es el resultado: sucesivas capas de líneas de pintura muy finas a modo de filigranas superpuestas.

Sun woman I, es una pintura perteneciente a su serie “Eart Green”. Esta obra expresa alegría, no solo por el amarillo, el verde y el rosa, sino por lo que la artista quería representar: el baile, el movimiento de la mujer. Se ha entendido como el renacer de la artista tras perder a su marido en un accidente de coche.

Otra obra dentro de esta serie es The Seasons, un formato horizontal considerada su obra maestra que se considera como una partitura, un viaje de movimientos, el movimiento de la luz, de la danza y que pretende localizar su lugar en la naturaleza.

En los 80, se convirtió en la primera mujer con una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno que se abrió en Houston en el 1983. “Yo era una mujer, judía, viuda, una pintura fuera de serie, (…) y un poco demasiado independiente” decía Krasner.

Lena Krasner fue una de las brillantes artistas del siglo XX que desafió las normas de la sociedad para abrirse camino como artista.