El tatuaje: ¿Conviven la moda y los prejuicios?

Fuente: elaboración propia.

Los tatuajes cada vez son más parte del día a día. Con el paso de los años cada vez son más las personas que se interesan por marcar su piel. Sin embargo, cada persona percibe los tatuajes de una manera.

Hay quien, como Noemí, le da un significado a sus tatuajes: “significa llevar cosas que representan algo que siempre quieres recordar”. También es el caso de Aitana, quien asegura que para ella es “plasmar en tu cuerpo algo especial para ti, algo que vas a llevar siempre contigo”. Para Dani, que desde pequeño se ponía “muchas calcomanías de las patatas fritas”, los tatuajes son “una expresión artística de un pensamiento, idea o definición de la personalidad de uno mismo”.  

“Los tatuajes me parecen varias cosas al mismo tiempo, de ahí que me gusten: una especie de seña de identidad, una forma de «adornar», una forma de definirte, de mostrar a los demás como eres y también de guardar para ti cosas inolvidables” Eduardo, 22 años

Sin embargo, para Marcos, que actualmente tiene siete tatuajes, son una manera de decorar su cuerpo: “son como un accesorio realmente”. Manuel, que tiene unos 40 tatuajes, coincide con él. Comenta que al principio les buscaba un “simbolismo o significado especial”, pero afirma que “a día de hoy son puramente estéticos”. Paula, una joven de 22 años, opina que los tatuajes pueden expresar “algún sentimiento o emoción profunda”, pero también pueden responder simplemente a un gusto estético: “Para mi es tan válida una cosa como la otra, y yo justamente pues las combino, y no quita que una sea mejor que otra”. 

Para Eduardo, al igual que para Paula, los tatuajes pueden ser varias cosas al mismo tiempo: “Los tatuajes me parecen varias cosas al mismo tiempo, de ahí que me gusten: una especie de seña de identidad, una forma de «adornar», una forma de definirte, de mostrar a los demás como eres y también de guardar para ti cosas inolvidables”.  

“Los chavales ahora como generación nos da un poco todo igual y no pensamos a largo plazo, en plan te tatuas un cactus y piensas pff que mas da es que me voy a morir igual, y si llego a viejo seré un viejo chulísimo” Marcos, 22 años

Marcos considera que las generaciones más jóvenes se interesan más por los tatuajes y no piensan a largo plazo: “te tatuas un cactus y piensas pff qué más da es que me voy a morir igual, y si llego a viejo seré un viejo chulísimo”. 

Sin embargo, a pesar de este auge, la percepción que la sociedad tiene de los tatuajes no es homogénea. No todas las personas consideran los tatuajes como algo estético o atractivo. Esto se muestra sobre todo en el ámbito laboral, donde tener marcada la piel puede cerrarte puertas a la hora de encontrar trabajo. 

Mientras que Paula trabajaba en un bufete de abogados, sus jefes le exigieron que se cubriera los tatuajes cuando estaba de cara al público. Reivindica que “te definen lo mismo que te puede definir tu corte de pelo o tu forma de vestir”.  Elvira, de 22 años, cree que “todavía hay gente que piensa que porque lleves tatuajes no eres un buen profesional”, algo que considera injusto. Raquel, de 20 años, cree que los trabajos que no permiten a sus trabajadores llevar tatuajes es porque “su clientela tiene prejuicios”, porque afirma que “si los clientes los ven bien y los aceptan, no te ponen problemas por llevarlos”. 

Por otro lado, Marcos asegura que en algunas discotecas le han negado la entrada por estar tatuado. Considera que es porque se siguen relacionando los tatuajes con “ser una persona problemática o violenta”. 

Los prejuicios aún no han desaparecido: “Nunca dejarán de existir los prejuicios de todo en general, somos personas, y juzgamos constantemente sin conocer a la gente”, afirma Julia, tatuadora desde hace más de tres años. Añade que un tatuaje “no se valida o no como persona”.

Eva, una joven de 22 años, considera que “la sociedad tiene una percepción diferente de los tatuajes dependiendo de la generación a la que pertenezca”, y añade que entre los jóvenes “se ve más como una forma de expresarse, algo que no condiciona si una persona es de una manera o de otra”. Sara coincide, pues asegura que “llevar tatuajes no define si eres mejor o peor persona”. 

También están de acuerdo en que la sociedad no percibe de igual manera todos los tipos de tatuajes. Por ejemplo, Manuel explica “los tatuajes en la cara o brazos negros enteros” siempre están peor vistos. Raquel cree que no se ve igual “unas mariposas en una zona discreta” a “todo un brazo tatuado”. Marcos también dice que “no es lo mismo un infinito en la cadera que unas manos tatuadas”. y destaca que “si que hay diferencia y se mira con peor cara según que estilo o qué zonas tengas tatuadas”. Elvira resalta que en las mujeres, “los tatuajes pequeños y simples parecen ‘elegantes’ y femeninos, mientras si tienes una manga completa ya se ve como que no encaja con lo que llevaría una mujer según la sociedad”. 

Lucía, que tatúa desde hace cuatro años, cree que hoy en día hay personas “que atraen a las masas” y que están tatuadas con cosas pequeñas o discretas y esto hace que “ese tipo de tatuajes empiece a estar bien visto”, pero nunca va a ser lo mismo que “una cara tatuada”. “No se ve igual a una chavalita joven, guapa y estilosa con un corazoncito que una persona más apartada de lo normativo tatuada”, explica. Aun así, todos coinciden en que con el paso del tiempo los tatuajes (de todo tipo) van a estar cada vez más aceptados. 

El tatuaje como arte

Se ha hablado de que los tatuajes son “una forma de expresión”, “una manera de llevar recuerdos contigo” o “un mero accesorio”, pero ¿se podrían considerar arte los tatuajes?

Salvador, tatuador con seis años de experiencia, considera que el tatuaje por lo general no puede ser considerado arte, ya que “es una repetición, arte es cuando se hace un tattoo muy innovador o algo que nunca se ha visto”. Considera que se asemeja más a la artesanía, y añade que “por desgracia algunas veces se asemeja más a una factoría, porque se repiten cosas y se hace lo mismo todo el rato”. 

Lucía, tatuadora, cree que en ocasiones los tatuajes pueden llegar a ser arte. “Hay veces en los que el tatuaje es muy técnico, y deja de tener esa parte artística porque te piden cosas cero creativas”, comenta. Concluye que “cuando entra la creatividad el tatuaje sí que puede ser arte”, pero si no “es un trabajo más”. Lo explica con un ejemplo: “es como el médico que te quita un lunar, pues el tatuador te lo pone”.