Corazón, tubos y rayos X

Eduardo Cantón

Aunque todo el mundo conoce y habla en algún momento de los infartos, a veces el concepto
no queda claro del todo. Hoy, 16 de septiembre, que es el día de la cardiología intervencionista,
vamos a dejar claro lo que es esta especialidad y qué es exactamente esa patología.
Un infarto es un cese en la llegada de oxígeno al corazón. Aunque hay otras causas, la más
frecuente es porque una placa de colesterol de las arterias del corazón, las coronarias, se rompe
y bloquea el flujo sanguíneo, cierra el vaso. El infarto de miocardio es la muerte del tejido del
corazón al quedarse sin oxígeno.

¿Y qué podemos hacer? Aunque hay fármacos que mejoran la evolución, e incluso pueden llegar
a volver a abrir el flujo, muchas veces es necesario un tratamiento invasivo inmediato o
posterior para “solucionar por completo” el problema
. Y para eso tenemos dos opciones: la
cirugía cardiaca y la cardiología intervencionista.


Por un lado está el famoso bypass, una técnica quirúrgica que consiste en reconducir otra
arteria al lugar al que no llega sangre
, saltando el punto cerrado. Hasta hace pocas décadas era
la única forma de tratar estas lesiones (que no se limitase a rezar porque fuese un infarto leve).

Por otro lado, y ahora sí nos centramos en nuestra protagonista, cada vez se utilizan más otros
métodos que no requieren una cirugía mayor como es la cardiaca. La cardiología
intervencionista permite mediante el uso de técnicas de imagen
(radiografía) visualizar las
arterias del paciente y los catéteres (tubos muy especiales, por decirlo de alguna forma) que
introducimos en ellas. Los catéteres se conducen hasta el corazón gracias a la técnica de imagen
utilizada y, una vez que se llega a la lesión, el cardiólogo hincha como un globo una parte del
catéter que abre la arteria cerrada y permite volver a tener flujo sanguíneo. Como si desatascase
una tubería
, sí. Después, deja colocado en el mismo sitio un stent, como el de la imagen inferior.
Es una especie de muelle que evita que se vuelva a cerrar el vaso, al menos en ese punto.

Imagen de un stent abierto.

Aunque puede presentar ciertas limitaciones respecto a la cirugía, y tampoco está libre de
riesgos al 100%, es una forma más rápida, menos invasiva y peligrosa, especialmente en el
tratamiento de lesiones coronarias. La cirugía sigue estando indicada para ciertos casos, y para
otras enfermedades cardiacas, ya que en ocasiones puede presentar un beneficio muy
importante.

Mesa de cardiología intervencionista.

Para concluir el artículo, deciros que la cardiología intervencionista no se limita a desatascar
arterias
, algo que ya salva muchas vidas (pues el infarto es una de las primeras causas de
mortalidad). Hoy en día, es posible realizar cambios valvulares sin necesidad de cirugía, y esto permite que pacientes que no pueden ser operados ahora puedan tratarse y vivir con mucha
más calidad de vida y durante más años. Sin duda, es una especialidad que aún tiene que
evolucionar mucho.