Suena el pistoletazo que da comienzo a la carrera, 10 kilómetros para los que María Ureña se había estado preparando a lo largo de la temporada. Cuando llevaba superados dos de ellos, la joven atleta empezó a notar como se manchaba de sangre la parte inferior de sus mallas deportivas: le había bajado la regla. Ureña asumió que, si quería terminar la carrera, tendría que ir manchada los 8 kilómetros restantes, y así lo hizo.