El tatuaje desempeña un múltiple papel social. Puede representar prácticas ancestrales e identitarias, pero también ser objeto de fascinación y creación artística contemporánea. Actualmente, parece que cada vez son más las personas tatuadas y que estamos siendo testigos de un auge, reinterpretación y forma de entender (y ver) el tatuaje. Por lo tanto, nos podríamos preguntar, ¿el tatuaje forma parte de la cultura?, ¿está de moda?…

En la segunda mitad del siglo XX se dan una serie de acontecimientos que marcaron significativamente las vertientes artísticas posteriores. Hay que remontarse al contexto de la Segunda Guerra Mundial para comprender las problemáticas estéticas (estética entendida como la disciplina filosófica que estudia las condiciones de lo bello en el arte y la naturaleza) y las manifestaciones artísticas que componen el panorama actual.

En cualquier ámbito de la cultura nos acostumbran a escuchar hablar de grandes figuras masculinas memorables. De hecho, la saturación de información hacia estos personajes es desmesurada. Podemos encontrar libros, artículos, películas y conferencias que hablan de una misma figura -masculina- analizando y reinterpretando su producción y su contribución a la sociedad…